El certificado de análisis químico del metal, del tratamiento térmico realizado posteriormente, y cualquier otro hallazgo, podrán acompañar a la mercancía en el envío si así se solicita.
El producto obtenido irá acompañado de diversa documentación del proceso de producción que determinará el control de calidad final y su idoneidad.
Esta última fase de la metalurgia es la operación que determina en cierto modo la calidad y el aspecto del producto acabado, así como su conformidad con los más altos estándares de calidad, estéticos y funcionales.
Las operaciones realizadas en este ámbito tienen por objeto separar el refractario del metal y, a continuación, limpiar las piezas moldeadas. Los distintos métodos de limpieza de la superficie, con arena o granalla de acero, responden a las diferentes exigencias de los clientes; siguen los controles dimensionales y metalúrgicos prescritos.